La Activación del Centro de Estrés Cerebral Podría Provocar Inflamación y Episodios Cardiovasculares


Un nuevo estudio de imágenes está arrojando información sobre un posible mecanismo que explicaría la relación existente entre el estrés emocional y los episodios cardiovasculares. Cuanto mayor es la actividad de la amígdala, el centro que controla el estrés cerebral, mayor parece ser la actividad que despliega la médula ósea, mayor inflamación arterial y riesgo de subsiguientes episodios cardiovasculares, aseguran los investigadores.

 

Siguientes Pasos

Necesitamos más investigación prospectiva para determinar si las intervenciones conductuales o farmacológicas pueden interrumpir la vía observada y prevenir la ocurrencia de episodios cardiovasculares.

Es la primera vez que se observa que existe una relación entre la activación de tejidos neuronales y la futura ocurrencia de episodios cardíacos, según el Dr. Ahmed Tawakol (Hospital General de Massachusetts, Boston, MA), que presentó los hallazgos en rueda de prensa antes de hacerlos públicos formalmente en el próximo congreso del Colegio Americano de Cardiología que se celebrará en Chicago (Illinois).

Al parecer los centros de estrés cerebral, la médula ósea y la inflamación arterial podrían ser todos ellos parte de un sistema que precipitaría la aparición episodios cardiovasculares, dijo en rueda de prensa con los periodistas.

“Este hallazgo…pone de manifiesto que existe una posible vía que abre las puertas al estudio y a posibles intervenciones,” dijo Tawakol. “Los estudios que realicemos en el futuro deberían de identificar posibles vías para interrumpir este mecanismo y reducir la carga de enfermedad cardiovascular asociada al estrés.”

El estudio incluyó a 293 pacientes sin enfermedad cardiovascular conocida que fueron sometidos a imágenes por tomografía computarizada (TC)/tomografía por emisión de positrones (PET) de cuerpo entero en el Hospital General de Massachusetts entre 2005 y 2008 y que se confirmó que no tenían ningún cáncer activo. La actividad de la amígdala se midió utilizando el coeficiente diana-basal, que mide la actividad absoluta del área del cerebro corregida por la actividad basal cerebral. El miedo, el trastorno de estrés postraumático y la ansiedad aumentan la actividad de la amígdala.

Las imágenes TC/PET también se utilizaron para analizar la inflamación aterosclerótica así como la activación de la médula ósea.

Durante un seguimiento medio de 3.8 años, 22 sujetos sufrieron 38 episodios de enfermedad cardiovascular. El índice de episodios fue mayor en pacientes cuya activación basal de la amígdala era mayor y no menor (apenas el 40% vs 5%; P < 0.001).

Varios indicadores de la actividad de la amígdala predijeron la ocurrencia de episodios de enfermedad cardiovascular “de forma bastante sólida,” dijo Tawakol. Esta relación fue consistente cuando se analizaron, solo, los MACE (episodios cardiovasculares adversos graves) como punto final, cuando se excluyó a los pacientes con antecedentes de cáncer y cuando se ajustaron los factores de riesgo cardiovascular conocidos.

Además, al igual que sugieren anteriores estudios realizados en animales, la actividad de la amígdala se asoció a la activación tanto de la médula ósea como de la inflamación arterial.

Gestionar el Estrés en la Clínica

Tawakol advirtió que la magnitud de la relación existente entre el estrés psicosocial y la enfermedad cardiovascular es similar a la solidez de los nexos existentes entre el riesgo cardiovascular y el tabaco, la dislipidemia, la hipertensión y la diabetes.

“Aún así no hacemos mucho para cambiar el manejo de nuestros pacientes con enfermedad cardiovascular,” dijo.

Aunque el presente estudio no facilita información sobre posibles intervenciones, Tawakol dijo que puede imaginarse un tiempo en el que los pacientes sean clasificados por niveles de estrés cuando se sometan a evaluaciones rutinarias de sus factores de riesgo cardiovascular.

Los pacientes que presentan niveles de estrés altos podrían ser tratados mediante abordajes conductuales o farmacológicos, dijo, advirtiendo que, se sabe, que tanto la medicación como una cierta concienciación modulan la actividad de la amígdala y que estudios realizados en animales han arrojado ciertas evidencias de que los fármacos podrían interrumpir la vía observada en el presente estudio.

No obstante, dijo, todavía tendremos que realizar investigaciones prospectivas que nos ayuden a determinar qué intervenciones podrían ser eficaces.


Fuente:

  • Tawakol A. Greater activity of the brain’s emotional stress center associates with arterial inflammation and predicts subsequent CVD events. To be presented at: American College of Cardiology Scientific Session; April 4, 2016; Chicago, IL.

Declaraciones:

  • Tawakol no declaró conflicto de interés alguno.

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Todd Neale is the Associate News Editor for TCTMD and a Senior Medical Journalist. He got his start in journalism at …

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