La Adherencia a los Tratamientos de los IAM basados en las Directrices Tiene un Impacto Prolongado en las Tasas de Mortalidad


La administración de tratamientos basados en las directrices a pacientes hospitalizados por IAM resulta en un beneficio de la supervivencia inicial que se mantiene lo largo del tiempo y se traduce en beneficios notables de la esperanza de vida, según los resultados de un nuevo estudio.

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En un análisis de los datos a largo plazo del Proyecto Cardiovascular Cooperativo, la supervivencia tanto de los receptores como de los no receptores de estos tratamientos basados en las directrices, que incluyeron aspirina y beta-bloqueadores a las 48 horas del ingreso hospitalario, “varió en seguida tras dicho ingreso hospitalario, variación que se prolongó durante 17 años de seguimiento,” según la Dra. Emily Bucholz (Hospital Infantil de Boston, Boston, MA) y sus colegas.

Publicado en Internet el pasado 16 de mayo de 2016 en el Journal of the American College of Cardiology, el análisis incluye 147.429 beneficiarios de Medicare aptos para uno de los tratamientos basados en las directrices administrados tras el ingreso hospitalario: aspirina, beta-bloqueadores y tratamiento de reperfusión aguda, bien mediante PCI (intervención coronaria percutánea) o fibrinolíticos. Además, para los pacientes aptos, los investigadores analizaron la mortalidad a largo plazo de aquellos con un tiempo puerta-balón ≤ 90 minutos y un tiempo puerta-aguja ≤ 30 minutos.

Aunque los cinco tratamientos administrados tras el ingreso hospitalario y las directrices basadas en el timing se derivan de ensayos clínicos en pacientes víctimas de IAM, estos ensayos suelen inscribir a pacientes más sanos y jóvenes que los de la población general que sufre IM, explican los investigadores. Además, son pocos los ensayos que han evaluado la supervivencia a largo plazo con estos tratamientos.

El tratamiento con aspirina dentro de las primeras 48 horas de hospitalización se asoció a un descenso notable de la mortalidad al cabo de 30 días comparado con el tratamiento sin aspirina, manteniéndose el beneficio sobre la supervivencia hasta transcurridos 5 años. Tanto este beneficio sobre la supervivencia derivado de recibir beta-bloqueadores a las 48 horas de la hospitalización como someterse aun tratamiento de reperfusión aguda a las 24 horas de la hospitalización se asociaron a un descenso notable de la mortalidad tras el período de 17 años de seguimiento.

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Los investigadores aseguran que los pacientes que recibieron cualquiera de los cinco tratamientos recomendados por las directrices tuvieron expectativas de vida crudas mucho más largas que los que no recibieron tratamiento alguno. Diferencia en la esperanza de vida se mantuvo tras ajustar por las características de pacientes y hospitales, aunque el beneficio se redujo.

Tras realizar los correspondientes ajustes, el tratamiento con aspirina, beta-bloqueadores y tratamiento con reperfusión aguda se asoció a 0.65, 0.45 y 0.90 años de vida salvada entre los pacientes aptos. En lo que a la directrices sobre el timing se refiere, los pacientes tratados dentro de un tiempo puerta-balón de ≤ 90 minutos ganaron 0.98 años de vida comparado con los tratados fuera de esta ventana de tiempo. En lo que a las ventanas de tiempo puerta-aguja se refiere, los pacientes tratados dentro de una ventana de tiempo de 30 minutos ganaron 0.52 años de vida frente a los tratados dentro de una ventana de tiempo puerta-aguja superior a 30 minutos.

“Este estudio viene a reforzar que una puesta en práctica rápida y diligente de las directrices de hospitalizaciones por IAM es importante y pone de manifiesto el grado de avance hecho en la mejora de la asistencia sanitaria en pacientes que sufren IAM en EE.UU.,” explican Bucholz y sus colegas.

El Dr. Thomas Gaziano (Hospital Brigham de Mujeres de Boston, Massachusetts), que redactó un editorial que acompaña al estudio, advierte que los resultados de importantes ensayos clínicos no se han traducido siempre en el beneficio esperado en la población general. Una de las razones es que pueden transcurrir hasta 6 años desde la publicación de un extenso ensayo aleatorizado hasta que un tratamiento se incorpora a las directrices y hasta 17 años antes de que el tratamiento sea aceptado en la práctica clínica.

“Aunque los índices de uso apropiado de medicaciones para el tratamiento de infartos agudos de miocardio han mejorado, ostensiblemente, con el paso del tiempo, la organización de las instituciones ha evitado que los centros de asistencia sanitaria se beneficien completamente de tratamientos más sensibles al tiempo tales como intervenciones coronarias percutáneas y administración de trombolíticos,” asegura.

Fuera de los EE.UU., mejorar el tratamiento basado en las directrices para el manejo de los cuadros de IAM probablemente tendría un impacto enorme, asegura Gaziano. A día de hoy, explican Bucholz y sus colegas, el índice de adherencia a un abordaje basado en las directrices sobre la administración de aspirina y beta-bloqueadores es del 99%, recibiendo el tratamiento, aproximadamente, el 95% de los pacientes dentro de ventanas de tiempo puerta-balón recomendadas por las directrices por debajo de 90 minutos. En países con rentas bajas-medias, la adherencia a los tratamientos, sobre todo a PCI realizadas en el momento oportuno, podría tener un impacto inmediato a largo plazo en la mortalidad cardiovascular, concluye Gaziano.


Fuentes:

  • Bucholz EM, Butala NM, Normand SL, et al. Association of guidelines-based admission treatments and life expectancy after myocardial infarction in elderly Medicare beneficiaries. J Am Coll Cardiol. 2016;67:2378-2391.
  • Gaziano TA. Closing the gap between clinical trials and practice. J Am Coll Cardiol. 2016;67:2392-2394.

Declaraciones:

  • Bucholz dijo haber recibido una beca de formación del Instituto Nacional norteamericano del Corazón, el Pulmón y la Sangre así como una subvención del Programa de Formación de Científicos Médicos NIGMS Medical
  • Gaziano dijo haber recibido financiación del Instituto Nacional norteamericano del Corazón, el Pulmón y la Sangre y ser asesor del programa Corazones Saludables en África esponsorizado por AstraZeneca

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Michael O’Riordan is the Managing Editor for TCTMD. He completed his undergraduate degrees at Queen’s University in Kingston, ON, and…

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